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A veces gastamos mucha energía pensando en esa parte del cuerpo que no nos gusta. Criticamos cada parte del cuerpo como si fueran individuales, siendo un conjunto. Además parece que varias voces en la cabeza nos dijeran algo de cada parte del cuerpo: Soy bajita, no tengo busto o ¡Mis muslos parecen dos perniles! Pasamos con esos pensamientos todo el día y no es de extrañar con lo exigente que son los medios y el consenso universal sobre cómo debemos lucir.

Estoy de acuerdo que si algo nos molesta tremendamente, busquemos ayudas externas para sentirnos mejor con nuestra imagen, sin embargo generalmente el problema no termina ahí. Por eso te propongo un cambio de actitud frente a tu cuerpo y en últimas tu imagen, esperando que lo siguiente te permita sentirte como la más:

  • Mírate al espejo completamente, no te centres en lo que ves como defectos. Como dije anteriormente el cuerpo es un todo, no “partes problemáticas”. Acércate a tu imagen en el espejo con una actitud amorosa. Repite cuando estés en ese momento de contemplación frente al espejo “Me amo y me acepto, tal cual como soy”, puede que al principio te moleste hacerlo pero eventualmente podrás decirlo y te sentirás mejor.
  • Date un piropo a ti misma ¡Es el que más cuenta! Si estás hinchada por problemas de colón o el período acaricia esa zona con cariño en vez de maldecir el día que te enfermaste o te volviste mujer.
  • Piensa en los iconos de belleza de la historia, lo que ahora consideramos bello no es un ideal eterno. Las esculturas de Miguel Ángel, los cuadros de Rafael o Botticelli reflejaban mujeres muy femeninas, con carnes y exuberancia, examina los autorretratos de Frida Kahlo y la figura de la mujer más sexy del mundo Marilyn Monroe y verás cómo cambia el concepto de belleza.
  • Consiéntete, prepara un baño con sales y aceites esenciales de aromas relajantes como la lavanda. Cuando tengas poco tiempo haz un masaje por todo tu cuerpo para mejorar a circulación, puede ser mientras aplicas una loción o un aceite hidratante.
  • Siente tu cuerpo, relájate en el sofá o en la cama cerrando los ojos. Inicia respirando profundamente y siente todas las partes de tu cuerpo, tus órganos, tu columna, tus músculos. Imagínate que inhalas energía positiva, llevándola a todo tu cuerpo y exhalas todo lo negativo que sucedió en el día.
  • Mantén la cabeza en alto y la columna erguida, inconscientemente te sentirás con más a ánimo y con ganas de llevarte el mundo por delante. Adoptar la pose de la mujer maravilla, con las manos en la cintura, te ayuda a sentirte más segura en ti misma. Según estudios cuando abres tus brazos, el cuerpo segrega más testosterona.
  • Haz ejercicio, no lo hagas porque te toca. Busca algo que realmente te guste e inicia una rutina. Puede ser bailar, nadar o un gimnasio. Lo importante es que te lo goces.

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