No te compares

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Muchas veces sucede que la referencia externa de lo que es considerado bello, atractivo y elegante la tenemos enfrente, como una película que sigue en loop y no podemos ver más de ahí. Hace poco una clienta me recordó esto, aunque usaba un vestido favorecedor, colores en armonía con su color de piel y acorde a su estilo; no podía verse, menos aceptarse de manera positiva, porque según ella, las mujeres que consideraba elegantes, con estilo; eran muy diferentes a ella, razón por la cual no se sentía bella.

Trabajo en imagen y marca hace más de 10 años y gozo asesorando mujeres de diferentes tallas, formas de cuerpo y estilo. Para mí todas son hermosas, cada belleza es única y el concepto que cada uno tiene sobre el tema es personal, subjetivo; porque depende de las aproximaciones que hayamos tenido con la belleza desde la experiencia. No hay un ideal de cuerpo perfecto o estilo perfecto, cada mujer es belleza que emana de su unicidad.
Esa belleza particular es magnética y empieza a crecer cuando la mujer sabe quién es, conoce sus rasgos únicos y usa el arreglo personal y la ropa como una herramienta para expresar su personalidad.

La comparación es un juego tóxico y envenena el alma, porque lleva a la insatisfacción y cada cosa que hagas nunca va a ser suficiente. Cómo compararte con alguien más alta o más bajita que tú, más flaca o curvilínea o de una raza distinta, si la diferencia es lo que te hace ser quien eres. Es cierto que la ropa y los zapatos vienen estandarizados lo que hace difícil comprar ropa que nos quede bien, cómo cada persona es única y tiene particularidades singulares, es probable que nos toque mandar a arreglar una prenda para que caiga conforme a nuestro cuerpo. Ya hable en “la talla no importa, es solo una etiqueta” sobre el martirio comparar nuestro cuerpo con lo que indica un diseñador. Necesitamos empezar a ver la belleza en nuestros cuerpos y no las falencias, porque aceptémoslo la mayoría de las mujeres vemos primero las falencias.

Cuando hablas con otra persona ¿Qué resalta en ese interlocutor? estoy segura de que cuando te relacionas con otra persona, lo primero que ves te aseguro que no es ni las caderas, ni la cola, ni el busto a menos que tengas un escote muy pronunciado. Lo primero que miras es su cara, más exactamente sus ojos. Lo mismo sucede con la persona que se comunica contigo; se fija en tu rostro primero. Así que con un poco de maquillaje y accesorios adecuados llevará la atención al rostro y la persona con la que estás interactuando no se va a fijar en lo demás.

La acción de compararte con otras mujeres lo único que va a causar es dolor, envidia e insatisfacción. Más bien cambia la polaridad de tu pensamiento agradeciendo lo que cada persona tiene para ofrecerle al mundo de manera individual, a su vez recibirás agradecimiento por tu aporte al mundo, es una ley universal: “Lo que das recibes”. No seas un clon de otras personas, cuando copias en vez de modelar el estilo de alguien, es decir, adaptarlo a tu forma de ser y personalidad te ves forzada o como se le diría a una reina de belleza “acartonada”, no se siente real o auténtico. Esa percepción te hace perder seguridad y debilita tu proyección. Te propongo más bien inspirar a otras mujeres que pueden no ser modelos o esbeltos pero que tienen un estilo único.

¡Busca inspiración en otras personas, pero no te compares!

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